En su debut de local, Belgrano perdió con Chubut 3-0. Chau al invicto y a la punta.
Hay noches en las que no sale nada bien. Encima, si el rival anda derechito te noquea sin muchas vueltas. A Belgrano, el que no le salió nada, anoche se le escaparon las dos cuestiones de las que podía jactarse: el invicto y la punta de la Liga Argentina masculina de Vóleibol. Para colmo, se dio en el debut como local, en el estadio del Colegio Corazón de María, y bien lejos de la imagen de equipo compacto y agresivo que había forjado en sus tres victorias consecutivas en tierras ajenas.
Chubut Vóley, el que anduvo derechito, fue el culpable de las desventuras celestes: manejó siempre los hilos del partido, se apoyó en un volumen de juego muy superior al del Pirata y lo dejó rubricado y asentado en un 3 a 0 sin ningún tipo de discusiones (25-19, 25-20 y 25-23).

“No nos dejaron jugar. Tuvieron el control de la pelota, del juego, y cuando regalás muchas cosas es difícil ganar. Chubut tuvo mucho volumen y no pudimos controlar a los centrales. Nos faltó saque y recepción, pero a la diferencia la hicieron con los centrales”, decía Horacio Bastit, el técnico de Belgrano.
“No anduvimos bien en casi ningún fundamento de juego. Salvo Diego Bonini con el saque, no pudimos hacerles daño. No sé si fue el nerviosismo del debut como locales, pero cometimos demasiados errores”, agregaba, a su turno, Gustavo Porporatto, el capitán del Pirata.
Chubut, superior en todo. Sin round de estudio, la visita mostró los colmillos de entrada. Desde el arranque plasmó una diferencia conceptual que fue mucho más allá de la brecha que los separó en el tablero. Contra las cuerdas, Belgrano recibía las piñas una tras otra: flojito en recepción, desarticulado en ataque, con demasiados errores no forzados (9 en el primer set y 29 en total) y sin dañar con su arma predilecta, el saque, la cosa pintó fulera desde el principio.
Del otro lado de la red, los sureños eran un relojito: impecables en el pase, con mucha participación ofensiva de los centrales y un bloqueo demoledor, comenzaron a noquear desde el set inicial. Aun cuando encontró algo de aire en la potencia de Bonini, la”B” anduvo perdida, buscando cómo plantear un partido que se le escurrió de las manos desde temprano. Ordenadito y casi sin fallas, Chubut lo pasó por arriba y le quitó los tesoros piratas: el invicto y la punta.